El gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, implementó medidas preventivas ante las fuertes lluvias que afectaron al estado, suspendiendo el turno vespertino del lunes y ambos turnos del martes en las escuelas. La decisión se tomó tras las intensas precipitaciones del lunes por la tarde, que provocaron inundaciones en gran parte del estado, dificultando el traslado de los alumnos a sus colegios. Esta medida buscó reducir el riesgo de accidentes para los estudiantes.
Además, la suspensión de actividades económicas también fue una acción preventiva, ya que las calles inundadas complicaban el desplazamiento de los trabajadores. Muchos aprovecharon la oportunidad para apoyar a sus familias en sus hogares, que sufrieron daños por las inundaciones. El gobernador actuó en línea con los principios de protección civil, cuyo objetivo es "la salvaguarda de vidas y bienes de los ciudadanos ante amenazas que representan riesgos".
Ante las burlas por estas medidas, el autor del texto, exdirector de Protección Civil de Motul y ex promotor de manejo de riesgos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Yucatán, defiende la decisión. Señala que, incluso si un huracán cambia de ruta después de implementarse medidas preventivas, estas son necesarias, pues es mejor prevenir que lamentar. Con la temporada de huracanes iniciada el 1 de junio en el océano Atlántico, la prioridad debe ser siempre la protección de la vida y los bienes de los yucatecos, por encima de intereses políticos.